lunes, 24 de julio de 2017

ALEXANDRE DUMAS.


Un 24 de julio, en 1802, nace en Villers-Cotterêts, Aisne, Francia, uno de mis escritores favoritos. Dumas padre, como es referido por muchos, fue y sigue siendo una figura destacada como novelista y dramaturgo, no sólo por su prolífica obra y popularidad, sino también por su indiscutida genialidad.
En todas las épocas ha tenido detractores que han calificado su obra como “literatura folletinesca”, pero ciertamente no le han faltado defensores.  El tiempo, principalmente, ha estado a su favor. Dumas sigue atrayendo lectores en la actualidad sobre todo hacia sus novelas históricas, cada una inyectada con el enorme poder de llevar de la mano a cada lector por la Francia de sus personajes, y embriagarlos en el proceso con el elixir adictivo de sus intrincadas y por demás interesantes tramas.
Es posible que D’Artagnan (de Los tres mosqueteros, 1844) sea su personaje más icónico, pero ninguno ha sido más emulado en historias versionadas de El conde de Montecristo (1845) como Edmond Dantes.
Murió el 5 de diciembre de 1870.

DUMAS POR SIEMPRE; POR SIEMPRE DUMAS.

” En cuanto a vos, Morrel, he aquí el secreto de mi conducta. No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuan buena y hermosa es la vida. Vivid, pues, y sed dichosos, hijos queridos de mi corazón, y no olvidéis nunca que hasta el día en que Dios se digne descifrar el porvenir al hombre, toda la sabiduría humana estará resumida en dos palabras: ¡Confiar y esperar! ”.

El conde de Montecristo (fragmento).



domingo, 23 de julio de 2017

ASÍ TAMBIÉN SE PROTESTA.

EPISODIOS DE UNA HISTORIA IMPLACABLE.


Shirley Arnao (Shishi).
Episodios de una historia implacable.
Óleo sobre tela.
70x55 cms.
2017.


El anuncio de la luz.

Desde lejos y más allá se escuchan voces; 
desde la muerte, desde el exilio, desde la historia,
desde el Panteón Nacional. 
Para algunos, lejos y más allá está la voz de la conciencia… 
para muchos otros, esta voz es un grito desesperado, 
frecuente, constante, cercano… y hasta propio. 

La historia, como el tiempo, es implacable. 
La historia NO nos absolverá. 
Nos golpeará en el rostro, 
ya sea que la conozcamos o no; 
y golpeará a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos 
cuando ya no estemos aquí. 

Idólatras y posesos de una llama extinta y sin calor 
que besan con lujuria esas bocas imaginarias 
tatuadas en sus manos; 
labios pintados de sangre que enmarcan la sonrisa 
de unos dientes agudos, 
hechos con los huesos de mil promesas muertas… 
¡Silencio, que el gallo canta! 
Las sombras que hoy rigen sólo anuncian la luz, 
y las voces que hoy claman dignificarán un día el silencio. 

Shirley Arnao.