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domingo, 7 de octubre de 2012

Libro recomendado

DESTINO DE SEGUNDA MANO
 .
- HEINZ G. KONSALIK –


Escritor alemán, Heinz G. Konsalik -seudónimo de Heinz Günther-, fue muy conocido por sus novelas escritas alrededor de la II Guerra Mundial desde el punto de vista alemán. Su novela más conocida, El médico de Stalingrado, fue llevada al cine en 1958, así como otras de sus obras fueron adaptadas para la televisión. De sus más de 150 novelas, Konsalik logró vender casi 90 millones de copias alrededor del mundo.
Heinz G. Konsalik es el seudónimo de Heinz Günther (Konsalik era el apellido de soltera de su madre). Nació en Colonia el 28 mayo de 1921 y falleció en Salzburgo el 02 de octubre de 1999. Está enterrado en Colonia.
 
Durante la Segunda Guerra Mundial fue corresponsal de guerra, lo que proporcionó muchas experiencias para sus novelas. Muchos de sus libros tratan de la guerra y mostraron el lado humano de acontecimientos y circunstancias vividas por los soldados y sus familias en casa. No emite ningún juicio sobre la posición alemana en la guerra y simplemente trata de seres humanos en situaciones a menudo desesperadas, haciendo lo que estaban obligados a hacer bajo la ley militar alemana. Muchas de sus novelas se han traducido y vendido a través de los clubes de lectura.
Ciertamente, este autor se hizo famoso por su novela El Doctor en Stalingrado (Der Arzt von Stalingrad), pero es con su obra Destino de Segunda Mano (Schicksal aus zweiter Hand) que Konsalik me conquistó. 


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Historia semanal.

El viaje era tan largo que Inés quizá no podría regresar. Aun así, aquella mujer seca que logró encontrar una gota de vida en el futuro que la apremiaba, se hallaba cerrando el presente y exhibía para sí misma aquella vital gota como un diamante en manos de un mendigo. Abandonaba todo para ir a refugiarse en su mayor y más maravilloso sueño: el amor.
- Espero que no sea demasiado tarde -se dijo-, soy joven todavía, aunque tenga los ojos cansados. Cansados, sí; de ver tanta desidia en algo tan sencillo como una caricia. ¡Dios mio! Un gesto sensible, ¿alguna palabra graciosa tal vez..? Inés pensaba en su marido, quien se quedaba atrás junto con todo el pasado de ella, sus días gloriosos y sus años muertos llenos de pesadumbre.
 
Pero todo eso cambiaría. El amor no tocó a su puerta, por así decirlo; la asaltó en una esquina y la arropó por completo, hizo que toda su vida pasada hoy quedara reducida a un puñado de cenizas, esta vez sin dolor. Había sucedido rápidamente, sin sabor, sin lamentos. Los ojos de Inés han recobrado su brillo y están dispuestos a ver. El amor la llama y ella acude, simplemente. Ahora que nada lleva consigo para ir tan lejos, renuncia a todo cuanto era su vida y espera en un terminal de pasajeros a que su amor llegue para partir. ¡Está tan feliz! ¡Y cuán fácil es serlo! Sin culpas, sin euforia, sin palabras.