LA FRUSTRACIÓN...
Decepción
frente al sueño no cumplido, la meta no alcanzada, el deseo no complacido, la
necesidad no satisfecha.
Es una
ilusión ahora oscura, cuando antes fuera, al menos, la luz al final del túnel.
Se siente
como un vacío. Llega de golpe o soslayadamente. En los resignados genera
debilidad, en los rebeldes, inspiración.
Antídoto:
tenacidad, perseverancia. Vacuna: convicción.
La
frustración, como un cuchillo, no es necesariamente mala ni buena. Tiene dos filos,
eso sí; y corta. Hiere, desuella y lastima el alma, pero también disecciona un
mal sueño y trocea falsos mapas.
La
frustración, vista desde adentro, es trágica, lúgubre, maligna. Cerca de ella
se la ve envuelta en gris y calzada en melancolía. Vista desde afuera y
mientras más arriba, la frustración es una fruta abierta, una fuente de nuevas ideas,
el renacimiento de la creatividad, una prueba de fe.
En fin, la
frustración es la fase de la evaporación en la que el calor sofoca. Pero el
vapor siempre va a alguna parte, y al ver hacia dónde va, la esperanza se abre
camino.
Shirley Arnao B.